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Foto: Agencias. Fernando Soler fue uno de los mejores actores de carácter.

Fernando Soler, estrella de la “época de oro” del cine

24 de mayo, 2017

Redacción web/La Voz de Michoacán

Ciudad de México. Un 24 de mayo de 1896 nació en Saltillo, Coahuila, México Fernando Soler, miembro de una familia de actores, desarrolló una importante carrera teatral antes de entrar en el cine. Participó, inicialmente, en una versión “hispana” producida por la Paramount en los estudios de Joinvillell llamada “¿Cuándo te suicidas?” (1931), de Manuel Romero, al lado de Imperio Argentina.

Su debut en el cine mexicano tuvo lugar en la película de Gabriel Soria Chucho el Roto (1934), en la que encarnó a un humilde ebanista que acaba convirtiéndose en un bandido tras pasar por la cárcel.

Fernando Soler trabajo al lado de Pedro Infante en la pelicula  “No Desearas a la mujer de tu hijo”

A partir de ese momento serían numerosas las películas melodramas, dramas, comedias que iban a contar con él en su reparto.

Destacan Refugiados en Madrid (1938), de Alejandro Galindo; su papel en la casa del ogro (1939), por el que recibió el premio al mejor actor; y Papacito lindo (1939), de Fernando de Fuentes. Por aquellos años se desplazó a Hollywood para trabajar en Verbena trágica (1938), de Charles Lamont, y Los hijos mandan (1939), de Gabriel Soria.

Eulalio Gonzalez “El Piporro” trabajo junto a Fernando Soler en la pelicula Los Tales Por Cuales(1965).

Fue ganador al premio de mejor actor por Pobre Diablo (1940), de José Benavides Jr., una historia floja, y debutó como director con la película Con su amable permiso (1940), de resultados poco satisfactorios, para terminar el año con un trabajo interesante: el papel de padre Bernal en Creo en Dios (1940), de Fernando de Fuentes. La década de los cuarenta, en líneas generales, estuvo dominada por las películas.

El actor también trabajo al lado de su hermano Andres Soler, en la pelicula “Obeja negra”

Fernando Soler fue uno de los mejores actores de carácter; destacó por su buen hacer y la naturalidad interpretativa con que afrontó variados personajes (rectos y alocados, bondadosos y desvalidos), lo que no le impidió muchas veces sobreactuar.

A comienzos de los años sesenta trabajó en España en El amor de los amores (1961), de Juan de Orduña, y recibió la Perla del Cantábrico del Festival de San Sebastián por su trabajo en Pueblito (1961), de Emilio Fernández. Fue durante un tiempo representante del Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica y socio fundador de la Academia Mexicana de Ciencias y Artes Cinematográficas (creada en julio de 1946).

El actor falleció el 24 de octubre de 1979 debido a complicaciones causadas por una hemiplejia, pero sin embargo su huella en el mundo del cine a marcado época.

 

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