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Morelia, Michoacán a 24 de noviembre de 2017
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Foto: Agencias. Varios países ya están dejando atrás el uso de efectivo.

¿México, hacia un futuro sin billetes?

27 de mayo, 2017

El Universal/La Voz de Michoacán

Ciudad de México. A pesar del tránsito hacia la digitalización de los pagos, los mexicanos estamos acostumbrados a usar efectivo para pagar. Según estimaciones del Banco de México citadas en el estudio “The cost of cash in Mexico”, elaborado por el Institute for Business in the Global Context, 90% de las operaciones se hacen a través de esta modalidad.

Es fácil pensar que pagar en efectivo es más sencillo ya que no implica ningún tipo de costo, pero la realidad es que hacerlo de esta manera cuesta y cuesta bastante. No sólo porque usar efectivo conlleva costos de retiro y almacenamiento, sólo por mencionar algunos, sino por los riesgos que conlleva para los usuarios y en general, para el sistema.

“El efectivo facilita la informalidad, la corrupción, el crimen y restringe las posibilidades de desarrollar plataformas de intercambio electrónico para empresas. Todo esto genera pérdidas de eficiencia, reduce el crecimiento, no abona a la inclusión financiera y deteriora los ingresos fiscales”, explica el Instituto Mexicano para la Competitividad en una investigación al respecto.

Seguir utilizando efectivo facilita la existencia de la economía informal, evasión fiscal, de la corrupción y del crecimiento de actividades ilícitas, además de que el bajo impulso de estrategias para reducir el uso de efectivo hace que menos personas puedan incluirse al sistema financiero, asegura este estudio.

Precisamente por estas y más razones, desde hace algunos años, el mundo transita a una economía sin efectivo (“cashless economy”). Unos países más y otros menos, pero desde distintas latitudes hoy se hacen esfuerzos para que las personas dejen de cargar monedas y billetes y puedan utilizar otro tipos de pagos.

Sin embargo, mientras que las economías avanzadas han experimentado esta transición de una forma “prácticamente natural”, en nuestro país el cambio, si bien ya está en marcha, ha sido lento y por supuesto, permanece inacabado. Lo que sucede, entre otras cosas, es que en países avanzados la confianza que se tiene en las instituciones y en el sistema bancario facilitan las transacciones, mientras que aquí la confianza languidece.

“La profunda desconfianza en instituciones financieras, la baja penetración de cuentas bancarias y el amplio sector informal, así como los bajos niveles de educación financiera, conspiran para mantener a los usuarios utilizando efectivo”, explica el estudio “The cost of cash in Mexico”, elaborado por el Institute for Business in the Global Context. Este rezago nos lleva a tener una economía que todavía favorece la informalidad y las actividades ilícitas, tales como el narcotráfico, al permitir un amplio uso de efectivo.

Singapur, los Países Bajos y Francia lideran el porcentaje de pagos hechos por otros medios que no es el efectivo, según explica el estudio “Measuring progress toward a cashless society” de Mastercard, elaborado como parte del Cashless Journey Project, un proyecto que busca analizar qué tanto las economías globales están migrando hacia el uso de medios electrónicos de pago y están dejando de lado el efectivo.

Todavía alrededor del mundo, cerca de 85% de las transacciones de consumo globales se realizan de esta manera. Según esta medición, México está apenas en los inicios. Aquellos países que tienen las mayores facilidades para volverse “cashless” son Canadá, Suecia, y Reino Unido. En este aspecto, México tampoco la tiene fácil y se encuentra también en el inicio del camino.

Así, son varias razones las que separan a México de convertirse en una “cashless economy”. En el caso de la informalidad, es uno de los mayores obstáculos. Cerca de 60% de los trabajadores se desempeña en empleos informales, de acuerdo con la Organización Mundial del Trabajo. Trabajadores que reciben su pago en efectivo y que, aunado a eso, no se bancarizan.

Muchos malos entendidos

“No hay una vocación del monoempresario mexicano y de aquella persona que no está empleada formalmente de hacerse de una cuenta de banco porque tiene la idea de que esto está vinculado con un tema fiscal, eso no necesariamente es cierto. Puedes percibir tus ingresos en una cuenta de débito y aun así vas a ser un objetivo muy lejano de Hacienda”, explica Freddy Domínguez, cofundador y director de ComparaGuru.com, un comparativo en línea de productos bancarios.
“En una gran mayoría de veces Hacienda te debe a ti. Regularizar tu situación impositiva o fiscal no quiere decir que tengas que pagar”, asegura el especialista. Esto también se amplía a aquellas personas que tienen un negocio pequeño. No bancarizarse por el miedo a que Hacienda vaya a cobrarles impuestos es incorrecto, sino que mejor deberían preocuparse por hacer crecer sus ventas y aceptar otro tipo de pagos, explica Freddy.
Si llegáramos a lograr ser una sociedad sin efectivo, entre otras muchas ventajas, estaría la mitigación por riesgo de fraude a los negocios mexicanos por 1.2 mil millones de dólares anuales, según señala el estudio realizado por el Institute for Business in the Global Context. Además, cada 1% de la economía que se formaliza traería 560 millones de dólares de ganancias.
Pero, ¿Por qué los mexicanos seguimos tan apegados a esta forma de pago? Este análisis encontró que es un círculo vicioso del cual es imposible conocer el comienzo y el fin, sin embargo, hasta que las instituciones financieras provean productos y servicios que les provean a los clientes la seguridad y la conveniencia que ellos requieren para separarse del efectivo, la demanda de medios electrónicos de pagos seguirá rezagada.
“No se va a lograr si mañana empezamos con una campaña sobre dejar el uso de efectivo, sino que es necesario que existan incentivos económicos que se vean reflejados en el consumidor final el pagar con tarjeta que el pagar con efectivo”, coincide el director de ComparaGuru.com.

La India, un caso de éxito

Hoy 23% de los pagos se hacen vía electrónica, pero se espera que esto cambie profundamente en los años venideros. Y esto se logró en gran parte por el uso de incentivos, ya sea premios por parte del gobierno o ahorros al realizar pagos de forma digital. En diciembre pasado, por ejemplo, como otro de los incentivos para que la gente se digitalizara, el gobierno ofreció premios monetarios a los consumidores y empresarios que utilizaran la forma de pago digital.
Así, el gobierno se ha unido para colaborar con esta transformación, pero son las “startups” de “fintech” (aquellas empresas que se dedican a ofrecer servicios financieros con ayuda de la tecnología), las que realmente están revolucionando el mundo de los pagos digitales. El estudio “Digital payments 2020”, realizado por Google y el Boston Consultancy Group, asegura que para 2023, los pagos electrónicos, que hoy constituyen 22% del total, van a rebasar a las transacciones en efectivo para 2023. Y este crecimiento estará impulsado por los instrumentos de pago digitales, desarrollados mayormente por las “startups”.
“El gran éxito de la India, no se logró porque fuera una agenda país y el gobierno se hubiera organizado, luego se subieron a ese tren, pero la revolución en la India de medios de pago, la iniciaron startups de fintech”, coincide Domínguez.
El afianzamiento del uso del efectivo es un síntoma de desigualdad entre la sociedad mexicana, diagnostica el análisis del Institute for Business in the Global Context, ya que el efectivo es la forma más accesible para las clases sociales desfavorecidas, debido a su mayor facilidad de acceso geográfico, a la falta de educación financiera, y a la poca posesión de herramientas que facilitan este tipo de pagos, tales como teléfonos inteligentes, por ejemplo.
Y aunado a eso, los incentivos para alejarse del efectivo, tanto para consumidores como para empresas, no han sido suficientes, al menos no hasta ahora.

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