IMPRESO | RADIO | TELEVISIÓN

Morelia, Michoacán a 18 de agosto de 2017
Morelia
Compra
Venta
USD

16.35

17.85

La economía política de la sustentabilidad en Michoacán

7 de julio, 2017

Redacción web/La Voz de Michoacán

Miguel Oropeza Caballero

A pesar de las muchas críticas legítimas que se pueden hacer en torno a la reforma energética, uno de sus aspectos positivos era el potencial de tener una política energética que viera más allá de los combustibles fósiles y abriera la puerta a la generación de energía renovable, segura y sobre todo limpia. En algunas zonas del país se ha empezado a considerar la energía solar y eólica, pero a gran medida la sustentabilidad es tema de poca importancia tanto para inversionistas y gobiernos como desgraciadamente para amplios sectores de la sociedad. Por más que sea necesario, el debate público sobre la sustentabilidad ambiental todavía no se da en Michoacán.

La evolución en el pensar de dirigentes políticos, sociales y empresariales sobre el tema históricamente ha sido paulatina en otros países y México no es la excepción. En pleno 2017, en nuestro país por energías renovables entendemos el etanol y la energía nuclear, o por lo menos esto reflejan notas recientes en El Financiero y Forbes México.

Seguir el sendero de cualquiera de estas dos alternativas sería un retroceso: en el primer caso por nuestra actual dependencia a importaciones estadounidenses de la materia y la ineficiencia de utilizar tierra de cultivo para combustibles y en el segundo por los enormes peligros que trae consigo la energía nuclear- riesgos que se multiplican en un clima de corrupción en el cual la ciudadanía no puede confiar que la construcción y administración de plantas de energía nuclear sea segura y apegada a la ley.

La pregunta obligada es la siguiente: ¿porqué un ciudadano que vive en un ambiente de pobreza (extrema y relativa), inseguridad y falta de oportunidades debe darle importancia a este tema, cuando hay asuntos mucho más urgentes por resolver? Porque como muchas cosas, la sustentabilidad está entrelazada a muchos de estos temas y puede atenderse de una manera que no ignore otras áreas de atención. Incluso, puede ser una vía para solucionar tales problemas.

Empecemos por el sector económico. Como una región pobre en petróleo o gas natural, Michoacán tiene pocas razones para permanecer atado al viejo esquema energético y muchas oportunidades para ser líder en sectores de energía renovable, principalmente la energía solar. No solo en la generación eléctrica (algo que en sí sería de beneficio general ya que contribuiría a una baja en tarifas- para beneficio de familias y empresas por igual) pero también en la elaboración de paneles solares, tanto para consumo doméstico como para exportación.

En las economías avanzadas de Europa y Asia existe una gran demanda que podría ser aprovechada por un Michoacán dispuesto a especializarse en esta industria. Y por supuesto, existen muchas otras oportunidades económicas sustentables más allá de la energía, como el ecoturismo.

Morelia y el resto de nuestros poblados podrán ser herederas de una hermosa arquitectura, pero no es un secreto para nadie que no son de las ciudades más cómodas para vivir.  Fuera de sus centros históricos, la pobre planificación urbana ha resultado en ciudades fuera de control en las cuales se expande sin regulación la mancha urbana, desplazando a los pobres a colonias poco integradas con los núcleos centrales y las fuentes de empleo.

Esto resulta en más tráfico, tiempos más largos de transporte cotidiano al trabajo, altos niveles de contaminación ambiental y zonas propicias al crimen- dada su poca conexión a servicios de seguridad pública e incluso alumbrado público. A raíz de esto tenemos incrementos en personas con problemas respiratorios, obesidad (por una infraestructura que privilegia el conducir a costa de caminar o el ciclismo), incrementados niveles de estrés, menos tiempo para convivir en familia y pocos espacios verdes recreativos. Todo esto lleva a un descenso en la calidad de vida de todo michoacano, desde el rico que maneja un Mercedes-Benz en avenidas abarrotadas hasta el pobre que tiene que hacer uso de un sistema de transporte público obsoleto y saturado.

Morelia ha empezado a tomar pasos en la dirección correcta (peatonalizar el centro histórico, rescatar áreas verdes) pero todavía existe mucho por hacer. La peatonalización debe venir acompañada con reestructuras al transporte público que incluyan tranvías y metrobuses que conecten varios puntos clave en la ciudad y también infraestructura para facilitar el traslado por bicicleta de una manera segura y rápida.

Facilitar el transporte veloz a través de la capital sin automóviles debe ser la meta: recuperar la ciudad para la ciudadanía y de paso disminuir la contaminación emitida por vehículos, hacer de la ciudad más atractiva para el turismo y para aquellos profesionistas y empresarios que buscan un nuevo hogar para su siguiente compañía. Una ciudadanía más feliz y saludable es más productiva y una ciudad con infraestructura moderna y espacios verdes es más atractiva para la inversión y reclutamiento de talento foráneo. Morelia parece comprender esto, pero por desgracia el resto de nuestras ciudades todavía no lo hacen.

La sustentabilidad no es un problema “burgués”, no es una moda y tampoco es de izquierdas o derechas. No es una causa niche sin importancia separada de otros problemas latentes visibles para todos en Michoacán. Es un desafío que viene con grandes recompensas; es responsabilidad de empresas, gobiernos y sociedad civil trabajar de manera conjunta para hacer que un Michoacán sustentable sea un Michoacán próspero.

Comparte la nota

Publica un comentario