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Hablemos de coaliciones (II)

11 de julio, 2017

Redacción web/La Voz de Michoacán

Etelberto Cruz Loeza.

El presidente no se equivoca en sus decisiones, amigo Saldaña. Los que se equivocan son los hombres que él selecciona… se les confunde, pero gobierno y poder son cosas diferentes. Aurelio Gómez Anda. El primer día, de Luis Spota.

Inicio estas líneas con afirmaciones de mi entrega anterior:

Finalmente, recordemos el texto del enunciado inicial del artículo 89° constitucional: Es facultad y obligación del presidente de la República…en otras palabras Ya se habrá instalado, protestado y estará en funciones, habrá designado su gabinete legal y ampliado. Estará en la cima del poder político y, en cualquier momento – si gusta, si quiere, si considera necesario – OPTAR por un gobierno de coalición.

¿Cuál es la diferencia con el Pacto por México propuesto por Enrique Peña Nieto a las otras minorías al inicio de su administración? Habrá un convenio y programa respectivo y serán aprobados por la mayoría de los miembros presentes de la Cámara de Senadores.

Efectivamente, finalmente, esa es la diferencia: se hará un programa conjunto, un tratado, acuerdo, un plan, entre todas las fuerzas unidas con el fin de ¿gobernar? Y se llevará ante el pleno del Senado y será votado por la mayoría de los asistentes a esa sesión.

Algo parecido propuso Pena Nieto en su campaña: firmar ante notario público su compromiso de campaña y aquí en esta figura firman todos los coalicionados – partidos políticos y personalidades de otras organizaciones (empresariales y no gubernamentales, pero con capital político partidista) ante la H. Cámara Alta del H. Congreso de la Unión, con las mismas finalidades que el Pacto por México: Gobernar con un poco más de legitimidad – ¡Quién la medirá! -, y tener un plan-programa de gobierno vinculatorio a todos los partidos.

A esta figura política-modalidad – que no es nueva -, se le llama gobernar con minorías.

Lo que en este momento estamos viendo es la disputa por el botín de la administración, del gobierno, del país, porque quienes están peleando – los partidos dicen “acordando” – se repartirían los espacios-secretarías-órganos e instituciones y se partidizaría la administración pública federal, ejemplo, como aquí en Michoacán: (en el H. Congreso) tal secretaría-coordinación-dirección-comité-consejo-dependencia es posición de tal partido y a él le corresponde proponer; ésta otra, es de este otro partido y debe proponer su secretario-director-coordinador ( No tiene caso dar nombre de instituciones-organismos-dependencias) y la administración federal sería un mosaico y una anarquía porque los titulares, muy seguramente, harían caso a sus partidos y liderazgos no al interés de la administración, del gobierno y/o del presidente de la República.

Lo que menos les importa es el ritmo y eficiencia de la administración. Quieren esa alianza, como dijo Andrés Manuel López Obrador: No tiene razón de ser; en sus orígenes son partidos distintos, pero es tanta la ambición de los líderes que no les importan sus programas, sus ideologías; les importa el poder por el poder; luchan por el hueso, no por los cambios…

Aquí, en este momento – ante la aparente y muy difundida debilidad del PRI -, lo que quieren son dos objetivos: 1° Evitar que el PRI llegue al poder y 2° Repartirse como botín el país, el gobierno, la administración.

El mismo texto del artículo 89° constitucional indica acudir a los artículos transitorios para ver su entrada en vigor. Y a ellos acudí. Y al leerlos todos y reflexionarlos un poco, particularmente el artículo SEGUNDO, fracción 1, incisos a, b, c, d, e, f y sus numerales 1, 2, 3, 4 y 5, continúan los incisos g y siguientes – que ya se refieren a la fiscalización sobre el origen y destino de los recursos con lo que cuenten los partidos políticos, las coaliciones y los candidatos – y los restantes artículos transitorios, hasta el vigésimo primero, que reglamentan determinados articulados de nuestra Constitución, confirmé varias conclusiones, realmente claras, transparentes y definidas:

1ª El grupo en el poder de la presidencia de la República, Enrique Peña Nieto y el PRI, analizaron y diseccionaron todos los escenarios posibles, dobleces y recovecos de las coaliciones y no les preocupan en absoluto.

2° Este grupo aun conserva Todo el poder, particularmente la iniciativa política.

3° Este grupo sabe cómo, con qué recursos y con quiénes – personas-protagonistas, o no, e instituciones – mover, dirigir y guiar a la sociedad. Se llama Manipulación y Todos los presidentes de todas partes y de todos los tiempos lo han hecho.

4°.- Eso de la debilidad, de la baja imagen – poco importa en realidad, de ser cierto – y de la disminuida aceptación social, de la cabeza de la administración, es una gran mentira, un mito genial, un enorme sofisma. Tienen a la opinión pública ensartada en lo que quiere y desea. El presidente, metafóricamente, aun conserva el fuete, el estribo, las riendas, el freno, el estribo y, y confía en entregarla a su sucesor de la misma cuadra, por esto está trabajando y pasa lo que sucede.

5° Esto se llama hegemonía política. Poder Político.

Así que la Segunda Vuelta quedará para después, si es que el actual grupo en el poder y el que le suceda, le encuentran algo positivo que no implique riesgo de perder el poder político. Afirmo lo mismo, de la figura Revocación de Mandato: Si le encuentran algo que no signifique riesgo perder el poder, que por la expresión lo lleva intrínsecamente, pero se pueden colocar muchos candados.

La figura que sigue con viento en popa es la de los candidatos independientes y pese a las críticas en contra, es la figura político electoral que se fortalece cada proceso electoral. Repito mi juicio: nuestro sistema político y nuestras prácticas políticas deben cambiar, abrirse. La ciudadanía, la sociedad debe – está obligada a realizarlo si aspira, desea que las circunstancias cambien – arrebatarles el monopolio de acceso al poder a los partidos políticos.

Es sumamente positivo que existan candidatos independientes para los posiciones de representación política, mando y gobierno, pero los titulares de los poderes ejecutivos – presidentes municipales, gobernadores y presidente de la República – necesitan, por lo menos, un partido político que los respalde o una fuerza en el Legislativo que lo apoye, ayude y proteja. Ahí está Enmanuel Macron, en Francia: construyó su mayoría en la Asamblea Popular y tiene todo el poder que necesita para los cambios. Tiene un partido político – Nación en Marcha – y el control-gobernabilidad de su poder legislativo.

Difícilmente las coaliciones llegarán, hipotéticamente, a conformarse.

Si la sociedad nacional aspira a un cambio, una de las llaves son los candidatos independientes a las representaciones populares – diputaciones a los congresos locales – y las federales y al Senado de la República – del H. Congreso de la Unión.

Si, hipotéticamente, hubiera suficientes representantes populares en esos cuerpos representativos, se daría-rompería, naturalmente, una nueva relación de pesos, contrapesos dentro de esos cuerpos de poder popular y habría un nuevo equilibrio de fuerzas políticas.

Y esos diputados y senadores no necesariamente requieren de un partido político que los respalde. De hecho, formalmente ellos son el partido político y de su actuación, resultados socialmente positivos en la vida pública depende la creación-surgimiento de sus militantes y simpatizantes y su fuerza, peso y poder. José Woldenberg afirma: los candidatos independientes formarán micro o macro organizaciones, coyunturales o estables, personalistas o no, pero por sus funciones acabarán siendo partidos políticos que no quieren decir su nombre. (Los que no quieren decir su nombre. México: La Difícil Democracia). Taurus.

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