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El poder destructivo de los reptilianos

3 de julio, 2017

Redacción web/La Voz de Michoacán

Luis Sigfrido Gómez Campos

Recientemente conocí a un ameno caballero que sin mayor preámbulo comenzó frente a mí a desarrollar una teoría de la ufología que me pareció de suma importancia para entender algo de lo que parece no tener explicación y acontece en este mundo de manera muy frecuente.

La ufología es, según la Real Academia de la Lengua Española, el “estudio de los fenómenos asociados a los ovnis” (objetos voladores no identificados). La disertación de mi reciente amigo, iba más allá del simple avistamiento de cosas raras que vuelan por los cielos; comenzó a explicar la existencia de personas que deambulan entre los seres humanos, que tienen su mismo aspecto, pero un origen distinto; es decir, alienígenas.

En un principio pensé que se trataba de una broma, pero pronto me percaté de que hablaba en serio y que su teoría se parecía mucho al argumento de la película Los hombres de negro, donde miles de alienígenas procedentes de infinidad de galaxias se encuentran viviendo entre nosotros con la apariencia de seres humanos.

Cuando advirtió mi asombro, que no era otra cosa que estupefacción producto de mi incredulidad, se sintió cómodo y continuó con la exposición de su teoría, pero expuesta de manera doctrinal, afirmativa, contundente, a modo de verdad absoluta que no admite discusión.

Habló, entre muchas otras cosas, de “Los Reptilianos”, “Anunnakis”, “Los Grises” y por lo menos otras seis especies de alienígenas que viven entremezclados entre nosotros; dijo que una ocasión que George Bush, el expresidente de Los Estados Unidos de Norteamérica, en una entrevista de prensa se comenzó a enojar, sus guardias de seguridad y personal de apoyo lo rodearon para ocultar su transformación ante las cámaras, pues “Los Reptilianos”, cuando se enfurecen, cambien de apariencia.

Me quedé mudo. Jamás me había tocado estar frente a un creyente de las teorías de la conspiración. Una gran parte de las películas “taquilleras” de ciencia ficción se basan en argumentos de este tipo; pero hasta ese día viví en la ingenuidad total creyendo que no hay nada en la cara obscura de la luna, en el subsuelo de nuestro propio planeta o tras el rostro de muchos personajes importantes de la farándula o de la política mundial.

Que Hitler, Mussolini, Stalin, Franco, Pinochet, Nerón, Gengis Kan, Kim Jong Un o Donald Trump, no hayan sido o no sean seres humanos, cobra sentido; no sólo por su extravagancia, sino porque resulta evidente que todos ellos, de algún modo, se hicieron del poder despreciando a la humanidad.

Julio Patán, autor del libro Conspiraciones: breve historia de la conquista del mundo por los extraterrestres, los masones, la ONU, las élites financieras, el establishment, etc. (Paidós,2005), especialista en el tema de las “teorías de la conspiración”, refiere que “las <<teorías de la conspiración>> plantean la existencia de complots perfectos, universales y sin límites en el tiempo y el espacio… involucran a múltiples participantes de todos los estratos y esferas, como políticos, policías, empresarios, militares, intereses extranjeros, medios de comunicación, alienígenas. Los conspiradores son tan poderosos y hábiles para proceder en secreto que su capacidad de infiltración es infinita… involucran maquinaciones perfectas concebidas desde hace décadas, siglos e incluso milenios. No se trazan una meta humilde o concreta, sino que presuponen confabulaciones absolutas cuya meta es alterar por completo el orden establecido y poner al planeta entero en manos de los complotistas”.

Para algunos resulta más fácil refugiarse en estas teorías que enfrentar la difícil y compleja realidad. ¿Cómo explicarnos que alguien como Donald Trump, siendo un mentiroso sicópata haya llegado al poder más poderoso de la tierra por la vía democrática? Solamente la teoría de un complot universal puede intentar “explicar” este absurdo fenómeno.

Las teorías de la conspiración son una cosmogonía, sustituyen toda creencia, religión o racionalidad; todo fenómeno se explica en función de la existencia de seres de otro planeta que, como Dios, todo lo sabe y están en todo lugar.

Las teorías de la conspiración han existido en la historia de la humanidad desde tiempos remotos, pero se requiere de ciertas condiciones de inseguridad y miedo generalizado para que fructifiquen.

Que los judíos quieren conquistar al mundo; que los comunistas se infiltraron hasta las más altas esferas del poder en los Estados Unidos de Norteamérica y que los mexicanos somos muy malos y tenemos un plan para corroer las entrañas del imperialismo yanqui, son sólo unos de los ejemplos más conocidos de estas teorías conspirativas usadas desde el más alto poder para reprimir y justificar el racismo y la persecución. Lo único cierto es que Donald Trump, presidente gringo, y Kim Jong Un, dictador norcoreano, parecen no ser de este planeta.

Recientemente el presidente norteamericano declaró, en relación con los ensayos nucleares del dirigente de Corea del Norte, que la paciencia ya se había agotado. Amenaza que preocupa a todos los seres humanos y que demuestra el origen extraterrestre de estos dos personajes. Seguramente son “reptilianos”.

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